
Las últimas observaciones de la nave Voyager 1 revelan la existencia de una región en los límites del sistema solar donde se desacelera y anula la velocidad radial del viento solar. La información, que publica esta semana la revista Nature, pone en duda ideas previas.
“Durante los últimos 50 años y pico sabíamos que el plasma del viento que sopla desde el Sol a 1,5 millones de kilómetros por hora, no podía continuar para siempre más allá de las órbitas de los planetas: en algún momento se encontraría contra la presión del campo magnético de la galaxia y se pararía; y ahora sabemos que esto sucede a unos 17 mil millones kilómetros de distancia”, destaca a SINC Stamatios Krimigis, investigador de la Universidad Johns Hopkins (EE UU) y autor principal del estudio que publica Nature esta semana.
“Conocer la frontera entre la influencia de nuestro Sol y el espacio interestelar es muy emocionante –continúa el experto–, y además podemos aplicar este conocimiento a otras estrellas y su entorno que sólo vemos a través de telescopios”
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