El mundo podría ser solo un gigantesco holograma
La interpretación del mundo a través de la física cuántica ya ha dado lugar a teorías que ponen en duda verdades aparentemente evidentes. Sin embargo, es posible que ninguna hipótesis anterior resulte tan inquietante como la que publica en su próximo número la revista Newscientist. Según ha explicado Craig Hogan, físico de Fermilab (EEUU), es posible que la experiencia que tenemos del mundo no sea más que una proyección holográfica de procesos físicos que están teniendo lugar en algún lugar del cosmos.
Esta es la conclusión a la que ha llegado después de interpretar una serie de datos confusos recogidos por el detector de ondas gravitacionales GEO600. Este artefacto, que no ha sido capaz de captar ninguna de estas ondas en los siete años que lleva en funcionamiento, habría recogido una señal que llegaría desde el límite fundamental del espacio-tiempo.
Allí, el tejido del que está hecho el universo dejaría de comportarse como el continuo que describió Albert Einstein para disolverse en una estructura granulada, de un modo similar al de las fotografías cuando se disuelven en píxeles al aumentar su tamaño. Si este descubrimiento se confirmase, el fracaso de GEO600 en su búsqueda de ondas gravitacionales se convertiría en uno de los hallazgos más importantes para la física en mucho tiempo.
Pese a lo inverosímil que pueda parecer, la teoría del holograma ya se había planteado con anterioridad y cuenta con una base teórica de cierta firmeza. Ya en 1990, un físico como el Nobel de Física Gerard Hooft consideró posible esta hipótesis…[]
Fuente Publico.es
La teoría holográfica del universo relaciona las leyes físicas válidas en un volumen con otro conjunto de leyes, definidas en una superficie, la frontera que rodea ese volumen. Las leyes de la superficie se aplican a partículas cuánticas que tienen cargas de color e interaccionan como los quarks y gluones de la física de partículas ordinaria. Las leyes del interior son una forma de teoría de cuerdas que incluyen la fuerza de gravedad. A pesar de su radical diferencia las dos teorías describirían por igual todo lo que vemos y “cualquier dato que pudiésemos recoger sobre el funcionamiento del universo”.
Asombrosamente, una de las tres dimensiones del espacio sería una especie de ilusión: las partículas y campos que componen la realidad residirían en un espacio bidimensional. La fuerza de la gravedad, también, sería parte de la ilusión, ausente del mundo bidimensional se manifestaría sólo cuando emerge la tercera dimensión.
El “santo grial” de una teoría cuántica de la gravedad podría estar más cerca por el camino que nos muestra el principio holográfico. Una nueva vía para la construcción de una teoría completa de la gravedad que respeta los principios de la mecánica cuántica. Porque la mejor teoría que tenemos de la gravedad es la teoría de la relatividad general de Einstein, que es una teoría clásica, no cuántica y sólamente una teoría combinada cuantico-gravitatoria nos puede ofrecer respuestas a todas las preguntas del origen del universo.
Este es un mundo cada vez más extraño. Hasta el siglo XIX todos los descubrimientos científicos parecían respetar el sentido común, pero con el nacimiento de la mecánica cuántica (1900) y la teoría de la relatividad (1905) la verdad última parece ajena a él. Las dos teorías fueron revolucionarias y ajenas la una a la otra. Cada una ha conseguido logros extraordinarios, pero la tragedia de la física actual es que trata de combinarlas sin conseguirlo. Sin una teoría cuántica de la gravedad tampoco se pueden unificar las fuerzas de la naturaleza, el viejo sueño de Einstein.
Hasta ahora la teoría holográfica como se ha expuesto aquí se ha estudiado en un tipo de espaciotiempo simplificado llamado de anti-De Sitter. Se asemeja al espacio hiperbólico (curvatura constante y negativa, siendo la esfera una curvatura constante positiva), con la salvedad de que contiene una dirección temporal. Este espaciotiempo no se expande ni se contrae pero está resultando muy útil en la búsqueda de teorías cuánticas del espaciotiempo y la gravedad. Sus propiedades físicas son extrañas: flotando libremente, en cualquier parte, nos parecería hallarnos en el fondo de un pozo de potencial gravitatorio. Cualquier objeto que lanzásemos volvería a nosotros, como un boomerang y para nuestra sorpresa, el tiempo que un objeto tardaría en volver no dependería de la fuerza con que lo arrojásemos.Eso sí, cuanto más fuerte lo lanzásemos más lejos llegaría, antes de volver a nosotros. En un espacio tan curioso, los objetos experimentan una especie de contracción temporal de magnitud creciente a medida que se alejan…[]
Fuente labellateoria.blogspot.com











